Buena hidratación, mejor circulación

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Últimamente nos han consultado mucho sobre problemas de circulación sanguínea, el tema es tan vasto que hoy simplemente vamos a dar un pequeño pantallazo sobre detalles que todos podemos tener en cuenta a la hora de mejorar la calidad de la sangre y por ende de la circulación.

 

Reacciones emocionales

Primero que nada, diremos que la calidad de la sangre no solamente depende de los nutrientes físicos que le damos a nuestro cuerpo, sino también de las reacciones emocionales manifestadas o no manifestadas que tenemos. Cuando escuchamos según el saber popular que una persona “se hizo mala sangre” o que está “envenenada” por pensar repetitivamente en algún problema o en alguna situación que le generó enojo, frustración, etc, en realidad estamos ante una verdad médica que más de una vez se pasa por alto y es la siguiente: no hay emoción que no deje un rastro químico en el cuerpo, es imposible que tengamos una emoción sin los correspondientes neurotransmisores, sin los correspondientes bioquímicos que le dan las características propias. Así por ejemplo estar felices, contentos, sentirnos plenos, va a subir nuestras defensas, a mejorar nuestras posibilidades de curarnos, a normalizar la presión sanguínea, a colaborar para que nuestras células se regeneren y se reproduzcan más rápido… mientras que por el contrario, cuando nos sentimos deprimidos, estresados, cuando no descansamos lo suficiente, los patrones químicos de la sangre van a variar, incluso el ph de la sangre y de nuestro cuerpo también lo hará, por lo que vamos a estar más proclives a las infecciones, van a bajarnos las defensas, a aumentar el riesgo cardíaco, e incluso va haber una tendencia a desarrollar colonias de hongos en distintas partes del cuerpo, las que precisamente se nutren de un medio ácido.

 

La importancia de hidratarnos correctamente

Ustedes se preguntarán qué tiene que ver todo esto con la calidad de la sangre. La respuesta es sencilla: tiene todo que ver, porque el transporte de nutrientes, de químicos, de tóxicos, y obviamente de los líquidos en el cuerpo, depende principalmente de la sangre y su correcto bombeo. Entonces ¿qué es lo primero que tenemos que tener en cuenta?: la sangre no es solamente líquida, sino que contiene cuerpos sólidos, por un lado nutrientes y por otro lado células, de manera que si falta líquido, la misma se vuelve muy espesa. Un ejemplo: si nosotros quisiéramos bombear melaza por una manguera probablemente la manguera se dilataría e incluso podría llegar a romperse, todo esto si es que la bomba logra realizar el trabajo, viéndolo así queda claro, sin embargo no nos damos cuenta que cuando estamos deshidratados el corazón trabaja exigido, la sangre no circula de la forma adecuada, y la presión que soportan las venas es excesiva, pudiendo llegar a generar várices como mínimo, si no se produce algún accidente vascular. Entonces lo primero que tenemos que tener en cuenta, especialmente ahora que se vienen tiempos más cálidos, es que debemos hidratarnos correctamente. Bajo ningún concepto nunca tomemos menos de 2,5 o 3 litros de agua al día (agua sola, no mate, ni otro tipo de bebidas). Eso como primera medida, porque si la sangre es muy espesa la presión que reciben las paredes de las venas va a ser demasiado grande, por lo tanto las mismas se van a dilatar y al hacerlo, las válvulas que tienen las venas, no van a cerrar correctamente y van a permitir que vuelva un pequeño reflujo de sangre, entonces, con el correr del tiempo, sobrevendrán las várices.

 

“El segundo corazón”

Pero supongamos que nos hidratamos correctamente. En este caso sepamos que el lugar del cuerpo donde más problemas de circulación se generan es la parte inferior de las piernas, más en las mujeres que en los hombres, salvo que la mujer practique deportes, porque la masa muscular del hombre siempre tiende a ser superior. En este sentido tengamos en cuenta que el “segundo corazón del cuerpo” son las pantorrillas; cuando caminamos, la bomba plantar, es decir, la planta del pie, bombea la sangre hacia el solio, que es el músculo que se encuentra debajo de las pantorrillas, cuando volvemos a caminar el solio bombea hacia los gemelos, y cuando volvemos a pisar los gemelos llevan la sangre hacia el muslo, de ahí en más es más fácil que circule, porque las masas musculares son más grandes y a medida que sube la sangre venosa, se acerca al corazón, haciéndose más fácil el retroceso.

 

Dos simples ejercicios

De modo que lo primero que deberíamos tener en cuenta, si estamos bien hidratados pero tenemos que estar muchas horas sentados o parados, es que en algún momento del día, deberíamos hacer algún tipo de ejercicio que facilite la circulación. Apoyar las puntas de los pies en el borde de un escalón y bajar y subir los talones enérgicamente, unas cuantas veces, como si estuviéramos bombeando agua, nos va a permitir “desestancar la sangre venosa” puesto que el corazón solo bombea la sangre arterial hasta la punta de las extremidades, y el retroceso siempre se da de forma pasiva y por compresión muscular. Entonces si notamos que hay estancamiento de líquidos en nuestras piernas, y tenemos oportunidad de hacer este ejercicio varias veces al día, eso nos va a ayudar mucho. Si esta medida no alcanza, cuando tengamos un momento libre, no cuesta nada tomarnos 5 minutos, poner las piernas contra la pared hacia arriba, en ángulo recto, apoyando la espalda en el suelo, y frotar enérgicamente desde el tobillo hasta la ingle (en ese sentido) una toalla mojada con agua bien fría. Esto de por sí es un masaje enérgico que va a mejorar el retroceso de los líquidos, de la linfa y de la sangre venosa, y nos va a ayudar muchísimo.

 

Una última sugerencia. A aquellas personas que sufren calambres o agujetas repetitivas en las pantorrillas o partes bajas de las piernas, les diré que en el 90% de los casos consultados, estas dolencias están relacionadas con la deshidratación y no con la falta de potasio. Entonces comencemos por tomar más líquidos, y si al cabo de una semana, estando correctamente hidratados, continúan los calambres, entonces sí buscaremos el problema en otro lado.

 

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