EL FAROL DE LA ABUELA (Cuento)

 judith

 

EL FAROL DE LA ABUELA.

Cuento

La abuela Arquimia era muy conocida en el pueblo por sus dones de “curandera”

Era amiga de todos. Pueblo chico; pero con gente sencilla, sincera.

Todos iban para curar sus males. Consultaban; los atendía y al otro día ¡ya eran otros!

Arquimia era mano santa: decían los del lugar. Vivía para servir.

Margarita comentaba que nunca tenían grandes males, porque ella con sus poderes

¡Los dejaba a todos nuevitos!…y así seguían sus vidas.

Lo raro era, en la casa de la abuela: que estando ella imponiendo sus manos sobre la

Cabeza de cada paciente, el farol con su luz amarillenta, siempre se apagaba.

-¿ Qué secreto es éste, le dijo una joven que frecuentaba el lugar. Usted cree que él se

Enoja con nosotras,  y no quiere qué nos  cure? Preguntaba Susana la más joven; criada

En Las casillas de madera, junto al arrollo.

-No  mija, lo que pasa que ahora tenemos luz. Y sabes lo encantados que están con

Eso de la … e le ctri  ci dad; y bueno, estamos en tiempos modernos y hay que acostumbrarse.

-Está bien, si usted lo dice…

¡Qué sorpresa! Al otro día estando atendiendo a Doña Filomena el farol empezó a

Encenderse y apagarse.

-Qué le pasa a su farol doña Arquimia  ¿ Será eso que comentan en el pueblo, qué es

Mágico ?

-No señora, es luz de mecha. Y seguramente no se acostumbra a la luz moderna y se

se aplaca …

-¡Bueno, si lo dice usted!

Así fue corriendo de boca en boca: que el farol “era una luz mala” y que el poder de

Arquimia  dejaría de hacer efecto.

Una mañana una de sus pacientes la encuentra a la abuela en el piso.

-¿Qué le pasó abuela, fue el faro qué la hechizó?

Así, con esos gritos de Lucinda  pidiendo auxilio, todos corrían al lugar.

Hasta allí llegó el doctor, después que nada de lo que hacían, le hacía efecto.

El les mandó que le dieran un caldo de gallina fuerte y salado.

Arquimia ya con fuerzas siguió en la tarea de “santiguar” a quienes llegaban…Pero

Grande fue la sorpresa cuando encendió el farol: éste estaba junto a Juana que con ojos

Desorbitados, empezó a gritar:

-¡ Vengan , vengan a ver al farol de doña Arquimia. Le quitó todo poder a ella y ahora

Quiere ser él quién nos cure!

Todo el pueblo corría hacia la casa. Lo tocaban y éste se encendía cada vez más. Sin dudas

Ese era el gran milagro para los vecinos encantados por la electricidad recién conocida:

Que iluminando… apagara su mecha…

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Mientras que Arquimia disfrutaba a sus anchas de la vida que le habían dado con sus

Creencias: antes que la electricidad ocupara su lugar en el campo. Sin dudas que lo había

Pensado muy bien. Haciéndoles un cuento Chino con su farol mágico.

 

Cuento premiado en Concurso Internacional

                                             El Pinar-Canelones. Primera Mención 2016.

                                                MARY JUDITH GULARTE.

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