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Noticias > DEL GESTO A LA PALABRA -Proceso de crear y de crecer.

Por. Carla A. Bianco. Lic. en Psicología. Psicoanalista.

-Al inicio, cuerpo, piel y mirada
se alojan en un hilado de palabras que nos envuelven.
Tiempo de llegar y un mundo por construir.
En el marco sonoro de las frases,
se ordena desde fuera lo que está creciendo dentro.
Van emergiendo los primeros relatos, en las rutinas cotidianas
la mirada se continúa en gestos
que hacen un continuo, una melodía en tonos diversos.
Así, paso a paso, acunados en canciones que son relatos vamos sumando en cuentos y en historias.
Cuando el niño toma la palabra, repite, elige y narra.
Las imágenes, las texturas y su imaginación se despliegan y crecen a cada paso.
Recibe la propuesta del adulto y suma su propia elección.
El recorrido se inició en el gesto, ahora se prolonga y crece en la palabra que suma en relatos que se enriquecen entre adultos y niños.
Desde el inicio tengamos en cuenta que los niños habitan el cuento, su historia los recorre, el objeto libro se va haciendo compañero en lo cotidiano.
La repetición de las rutinas construye hábitos y vuelo.
No todos los principios son fáciles, se van dinamizando las secuencias al singular ritmo de cada niño y de su grupo de referencia en el paso del tiempo.
Ese mundo paralelo de cada historia amplía, expande y enriquece.
Calma, propone y alivia.
Recorrer la historia del relato, atraviesa con su trama la historia en construcción del lector. Se identifica, confía y asocia.
Así, la reflexión personal y la compartida en el diálogo con su entorno, fortalece los recursos de salud a la hora de enfrentar y resolver diversas situaciones de su experiencia vital.
Juguemos a descubrir cómo a crear, a detenernos para avanzar.
Esa decisión se construye haciendo.
Seamos parte, entre todos, a cada paso.
-¿Qué tener en cuenta a la hora de proponer un libro, de relatar una historia?
A la lectura es importante incluirla con la naturalidad de los hábitos que nos construyen como sujetos. En la sincronía de la organización cotidiana, y desde el inicio.
Todo lo vamos aprendiendo, o sea se va prendiendo en nuestro mundo. Generando refugio y espacio hacia dentro de cada uno.
Como calma y organización. Cómo recuerdo y marca, lo que nutre nuestra reflexión y equilibrio.
La narrativa interna necesita imágenes y palabras, posibles opciones y puntos de vista. Personajes y caminos diversos de recorrer y encontrar respuestas.
La historia del personaje, su plan y sus dilemas, pone en situación a cada uno de nosotros cómo lectores, de ver y de escuchar la nuestra.
La vida se inicia en cada momento.
De modo que, cuantos mayores elementos contemos, más claridad y confianza nos sostiene.
Es en la capacidad desarrollada a través de tantos y diferentes relatos, que nos vamos «poniendo en palabras». Nos vamos apropiando de metáforas, de sonido, de espacios imaginados que sostienen la valentía de crear caminos posibles.
Tanto dar lugar a que el Niño elija el cuento, cómo proponerlo es el inicio.
La trama, tan singular y única como cada vínculo en el paso del tiempo.
Por eso es en la espontaneidad del diálogo que se marca la experiencia a través de la infancia.
Los paseos a la biblioteca, la investigación de las diversas propuestas, la charla que se plantea en el camino…
Todo es «lectura».
Ya que escuchar y ser escuchado constituye el espacio que mayor promoción de salud y aprendizaje siembra en cada uno de nosotros.
De acuerdo a las características y gustos de cada uno, podemos usar diversos juguetes, títeres, elementos de su entorno lúdico, que sumen y favorezcan la puesta en escena del relato.
El punto importante es la participación activa, el disfrute y la continuidad.
Sin esfuerzos ni exigencias.
Permanecer en el camino es el mayor éxito.

ESCUCHAR ES COMO LEER.
El sonido de la voz de quien nos cuenta, un relato, una anécdota, un cuento o lo que sucedió o pensó en su día, se vuelve espacio y refugio, viaje y letra en quien escucha.
Recursos de salud, tiempo de aprender, y un lugar al que volver. No hay tiempo para la escucha, todo tiempo y oportunidad es valiosa.
Cuando recordamos en grupo de amigos o en familia, estamos reconociendo, representando y nombrando las palabras y los hechos, las líneas y los sucesos de un relato del que sólo sabemos su inicio.
Tal como la vida, son perlas en cada día. Todos los sucesos cuentan, de cada color y experiencia se forja el sujeto.
Entonces, cuidemos de esos momentos. Si contamos con diez minutos valen, y si contamos con toda la tarde también.
El tiempo circula, la decisión de cómo invertirlo es nuestra. Los hábitos se cultivan, el diálogo se aprende y se renueva.
Sin moldes ni modelos.
Solo el deseo, que se abre en tiempo y espacio, para que la creatividad combine los elementos a nuestro alcance y se transforme en juegos, caminatas, visitas a la ciudad y sus puertas abiertas. En museos, bibliotecas, parques…
O en una investigación sobre la historia del lugar, de la calle, del país que nos rodea, de la tierra que nos abriga.
Volvamos a ver, a sentir, a reconocernos.
Somos ciudadanos de un amplio mundo que guarda secretos por descubrir…

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